Andante, con poco paso notando a lo lejos la extraña figura que tanto me cautivó, mis ojos se pintan de azul, mis manos se desvanecen, mi cabello oscurecido se torna pálido. Todo de nuevo, siento como su fragante aroma, su hermosa sonrisa, sus preciados sentimientos, me atrapan entre las sombras, el sufrimiento y la penuria. Caos en el paraíso, no sé dónde me encuentro, la imagen que tenía se ha ido lejos ya. Me encuentro solo, ahogándome en el inmenso mar que se refleja, dónde yace allí el chico de imagen propia doble a la mía.
Despertar en un lugar tan gris jamás fue tan melancólico, noto como el dolor rodea mi cuerpo, un sentimiento indescriptible que quema por dentro, matándome, desgarrando sin piedad, con una gracia repleta de hermosura. No es nada con lo que no haya vivido antes, me equivoco solo así, es algo que jamás sentí en este basto sueño llamado por su voluntad mundo. Me veo triste, mi sonrisa se ha roto en pedazos, y mi vista está desolada.
Levanto mi mano para que jamás sea sujetada, me quedo allí, acostado en el fondo de este lago gigante, viendo como mi respiración se pierde con el avance del agua. Tratando de tocar tan solo los labios de lo que ya no existe.
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