Yo
y mi otro yo. ¡Qué empiece la batalla!
Cara a cara de nuevo tú y yo, mi razón casi perfecta,
vuelves a mí como ego maldito; cómo siempre teniendo la palabra ante todo lo
que hago, ante todo lo que digo; sé todo lo que sucederá, por ti mismo soy arma
del tiempo, pues sé el pasado, predigo el futuro y altero el presente; ya no
hay nada que me haga sorpresa, nada que me inmute ante todo éste sufrido
destino mío.
Entonces será magnífico, supones, pues no es así, no
hay nada magnífico en ser torturado con tus propios pensamientos, en ver cómo
todo sucede sin suceder aún, en cómo nada se puede cambiar por cuanto se
intente; siempre la misma historia en mi mente, todo cumpliéndose de una manera
algo graciosa. ¡Me río! Me río de mí y de ti, de ti quién me juzgó de loco y
luego vino a mis brazos al saber que todo lo que decía era cierto; te lo dije
miles de veces, el espejismo que está frente a mí, dentro de mi cuerpo me lo
dice; no estoy loco, sólo que vivo en un mundo ebrio en desquicio.
Veo que te echas para atrás, ¿qué te ha asustado de mí? No soy para nada extraño, soy normal, tan normal que veo fantasmas que me hablan al oído, y brazos mecanos que salen de mi espalda. Son poderes, ¿no lo ves? Siempre seré un monstruo común, cubierto de carne piel como todos los que te rodean, un monstruo como el que te toma de la mano para quemártela con un cigarrillo. ¿Le recuerdas? Es de él quién te advertí y no me hiciste caso, tú necia, has provocado que mi falta de razón te arruine lentamente la vida, que mi otro yo queme mi mente en la enfermedad prematura.
Ahora estoy bien, no hay nada malo en mí, yo y mi otro
yo nos saludamos, sonreímos y te abrazamos. ¿Ves que todo es perfecto? Sólo
quédate conmigo y confía, no pienses y quédate en la seguridad de mis brazos, o
aléjate tanto como puedas para caerte hasta reventarte los huesos de las
piernas, de tu cintura y cabeza; lo veo, lo veo venir, más no temas tierna
criatura; aquí estoy yo con todo daño causado, no huiré de ti, no te veré como
presa, solamente andaré protegiéndote y tomando el sufrimiento del mundo para
aumentar mi ego, mi razón, y el alterado tiempo.

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