Sigo dormido, pensando cuando acabará este mal sueño, perdonando, preocupándome, amando sin ser amado. Que lastima que siga siendo tan bueno, me doy cuenta que es lo que me lástima pero no actúo de inmediato. Solo me mantengo sumiso ignorante ante esos golpes que con tanto gusto me dan sin arrepentimiento. Quiero ser bueno, quizás, deseo ser malo. Jamás, ya soy así. Nací con una maldición, la cual consiste en llegar a un lugar y todo destrozarlo, es una suerte que algunos sean inmunes a este poder, y que quienes me hacen daño sean torturados.
Camino vagabundo en este mundo, con mis alas de metal, acero, carne y hueso manteniéndome preso en la tierra. Volar no es una opción, el correr es algo que mi corazón me impide por estar enfermo, fabulosamente camino marcando mi paso con el tiempo, manteniendo mi falsa sonrisa de alegría, simplemente jugando. Contuve presión, odio y sufrimiento, me mantuve amable ante muchos, con dolor y agonía ante otros. Muy pocos lograron ver mi forma real, muy pocos han sido por los que me preocupo realmente, ciertamente los pocos en esta lista son a los que les he llamado amigo, incluso quienes alguna vez me traicionaron.
Quisiera saber que se siente, que se siente ser feliz eternamente. Poder desplegar mis alas y cerrar mis marcas, volar por el cielo que tan gustosamente diviso cada noche y mañana. Estar con las personas que están más lejos de mí, poder de nuevo confiar con seguridad. Desearía abrir mis ojos para ver lo real, salir de este cristal, caminar y por fin sentir. Aunque, quizá ya siento, pero no lo que realmente es correcto, tengo estas emociones de humano aunque sé que no lo soy, no por invenciones ni paranoias sino porque ya me lo han contado.
Tranquilamente tendré que aguantar el ser golpeado, juzgado, atacado, maltratado. No me importa, ya nada me importa. Hagan lo que quieran con mi cuerpo después de todo es simplemente eso, un cuerpo hecho de barro para contener mi espíritu indomablemente deseado. Envejezco, los años atrapan incluso a la criatura más tierna y le convierten en la bestia que realmente es y será por siempre, aunque por parte mi forma es diferente, me crecen alas, mi cabello blanco y negro se torna, y el marrón de mis ojos se vuelve rojo y a veces azulado.
Mis brazos llenos de marcas están, que yo mismo me hice, y que se hicieron solas, por el deseo de escapar, por el derecho a saborear una nueva experiencia. La cual fue sellada por una chica, un poco menor que yo, y la cual ha sido abierta, pero atrapada por mi voluntad inminente, corrupta como mi ser interno.
Ya no logro llorar por tristeza como antes, y cuando lo hago es la única manera de desahogarme, me he vuelto frío, duro, sin sentimientos. No por completo, pero si en una mayor parte, no me arrepiento de nada, me da igual como siga esta historia.
Basta de relatos, de escuchar mis palabras. Hasta ahora no diré más, me quedare callado en mi cristal de hielo, soñando y flotando, tratando de descubrir que hace a algunos humanos tan despreciados, intentando abrir los ojos y ver todo como realmente es, como realmente será. Intentando no destruir nada hasta que yo lo desee. Siguiendo el paso, de un ser que ni siquiera sé si existe, del cual aún sigo dudando.
~[//El caballero de la rosa oscura\\]~
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