viernes, 28 de enero de 2011

La melodía inexistente

Simplemente increíble. El deseo de ser libre a veces parece tan cerca, pero lo único que realmente deseamos es morir abrazados, increíblemente imposible es encontrar la perfección, cuando es realmente posible encontrarla en los ojos de los demás. El daño, el dolor, es simplemente una manifestación de los poderes, de los poderes que absorben y convierten a tanto inocentes como a castigadores.

Siempre me he visto cayendo, cayendo en un abismo sin fondo lleno de luces fantásticas que se aferran a mí y me ayudan a flotar y soñar feliz. Y cada vez que abro los ojos me doy cuenta que el abismo es solo un cristal y que yo estoy encerrado, amarrado, torturado, observado lentamente.

Absorben mis lágrimas en ese cristal, cristal el cual es solo una pequeña parte entre las máquinas que hay a mi lado, dónde veo miles y miles de personas reales. Que realmente se les nota invencibles, hasta que la mirada se cierra un poco y revela que la verdad; son cuerpos vacíos, ninguno tiene luz ni oscuridad. Solo tienen el barro que les hace una figura humana.

Si ellos no existen realmente, si parecen ser una mentira ¿Qué soy yo entonces? Es la pregunta que me haga cada vez que abro y cierro los ojos, ¿Por qué debo sentir? ¿Por qué ser bueno o malo? ¿Por qué defiendo, sufro, tiemblo? Entre las miles de preguntas esas luces que parecen hacerme flotar me abrazan, mi cuerpo se torna frío y casi muerto, pero ellas me cambian, me hacen realmente capaz de seguir en mi mundo de sueños.

Pocos cristales logran brillar, y yo los veo a las distancia, mientras más personas son desechadas ellos se acercan más a mí, y parecen que tienen las mismas razones, las mismas habilidades, los mismos problemas.

No somos perfectos en nuestra forma, pero al menos somos inexistentemente reales, y vivimos en nuestro mundo realmente inexistente.

~[//El caballero de la rosa oscura\\]~

No hay comentarios: