Iba cayendo en silencio, en mis moribundos sueños. Ella, esa chica de vestimenta extraña, se unió a mí, dos energías separadas, pero raramente unidas, pude abrir de nuevo mis ojos, echar un simple vistazo a lo que conocía como el mundo real. Mi cristal estaba empañado por el vapor que del suelo tan vistosamente salía, el agua se desvanecía, mi calor le derretía, el poder que sentía en ese momento parecía increíble, y realmente lo era.
La mano de la joven se desvió, sin querer nos tocamos, el sudor, el verdadero sudor, aunque me encontraba en un cristal lleno de agua, pude sentirlo por primera vez. Las emociones humanas no tenían comparación con esto, y mientras más nos acercábamos, mejor nos sentíamos. Finalmente estábamos a pocos centímetros, sus labios y los míos, unidos como nuestras energías, sus ojos de color cristalino y mi mente se desvanecían.
Desperté en el mundo inexistente, en la supuesta Tierra, recordando que estaba atrapado aquí, sin nadie con quien hablar, solo yo y mis luces, solos en este lugar, sin la chica, sin mis ojos, sin nada que pudiese hacerme sentir real. Levantando la mirada al cielo logré ver como de tono rojo se tornaba, como los humanos que vi pasar se volvían barro y lava, sabiendo que algo estaba diferente, queriendo que todo fuese igual. Todo se veía como era, y yo así no lo quería aún. Aunque quizás, así lo deseaba, simplemente mis recuerdos no lograban recordar nada.
El tiempo se detuvo unos pocos minutos, todo regresó a ser una farsa, pero algo no había cambiado, el olor en el aire, un aroma fantásticamente irresistible le rodeaba, quise saber que era eso, y porqué solo yo podía sentirlo, aún mejor, saber porqué mi mano temblaba, saber quien era la chica extraña.
~[//El caballero de la rosa oscura\\]~
No hay comentarios:
Publicar un comentario