"Trato de gritar más de una vez, con un hilo hecho de papel, una cadena de barro, un tornillo de madera, incrusto ya así estos objetos en mi cuerpo hecho de tierra". Melodía cual dichosamente cantaba el ser por las noches, atormentando a las víctimas que éste ve antes de bajar su hoz brillante, y que sus ojos hechos un lago carmesí les mate.
Danzante ser incomprendido, vigila a quienes no le aprecian, desea los que ellos menos anhelan, busca las sonrisas que han sido ocultadas por la noche, quemadas ante las mañanas. Calaveras que están en tus manos, siendo collares o un simple artefacto de juego, denotan aquella expresión de dolor, de amor, de simple locura que tú no tienes ni tendrás. Tú y tu simple sueño de formar muerte te desvían de tu objetivo, con tu simple arma haces posible tu obra maestra, sangre que corre por tus venas secas son parte de tu piel externa.
Aún no recuerdas ni recordarás porque no sientes, simplemente no por no tener corazón, ni ser una simple marioneta. Eres tú quién no se ha permitido ver lo que tienes, tu voluntad sádica, tu forma de destrozar las almas, son señales de que falta algo oscuro, algo siniestro, algo que realmente es lo que te maneja. Ya miras detrás, cruzas tu mirada con la de una sombra andante, es ya así, que prometiste no apreciar nada, todo aquello lo tiene tu muerta amada.