miércoles, 11 de julio de 2012

Voz en un oscuro vientre. Caricias de lástima.


Voz en un oscuro vientre. Caricias de lástima.

¿Puedes oírme? Ven y dímelo a la cara, cobarde. Tú quién fuiste causa de mi primer odio, quién llenó de rencor mi corazón de recién nacido; debías irte, debías más bien traicionar a tu mujer, ¿por qué? Necesidades de la bebida, necesidades del necio, necesidades de un estúpido a mi parecer, siempre te he recordado con tanto desprecio sin saber cómo eras, sin siquiera saber realmente por qué sentía todo esto si no era de mi incumbencia. Cosas de adultos me decían, tratos especiales para mí, el abandonado, el rechazado desde su nacimiento, el visto con malos ojos por ser lo único que quedó de ése pasado.

Me lo recordaban a cada segundo; “te pareces mucho a él”, sin siquiera importarme, degradándome pues sabían lo mucho que sentía por ti, toda la oscuridad que se escondía en mi pecho por culpa de todos. ¡Vamos, sé hombre! Afronta lo que hiciste y ven a golpearme, ven y te golpearé a ti, cosas que decía, algo que no pude cumplir la primera vez que te vi. Por ser débil, tal vez por no verme capaz, tal vez porque no lo merecías, por titubear. Una madre que servía de padre, menuda mentira para mí, aunque de pequeño servía de mucho, finalmente no necesitaba un padre, sólo un saco de golpear con el cual liberar mi ira. Serás tú, tú desgraciado, tú maldito, tú hombre cuyo nombre me da asco mencionar.

Y luego llegó alguien más, alguien con nombre de invocación, un verdadero papá, qué alegría he de sentir, mi madre feliz, yo alegre como todo niño normal; pero adiós a todo, de nuevo el abandono, él se fue y nos dejó, él nos abandonó sin pensárselo dos veces. Acto de traición a su familia, aunque ya no sé quiénes éramos realmente su familia. ¡Vete! ¡Vete! ¡Vete! Me diste la ilusión de volver para nada, la ilusión de quererme sin ser así en verdad. ¡Adiós “papá”! ¿Qué quieres que te diga? Nada en realidad, y mientras, mi dueña recordándome que te has ido, gracias por eso, gracias por no ayudar en nada. Ojos de odio, lágrimas en mis mejillas, nunca pude sentir afecto de nuevo como antes, nunca supe si lo que sentía era real.

Último reemplazo, hermanos a la vista, una historia que tendrá un buen final. ¿Qué digo? Nunca se acercó realmente, lágrimas de nuevo, yo escudo y espada en peleas contra él, yo lastimado por su puño, yo torturado por recuerdos. Y mientras, madre-padre, ¿qué has hecho? Usarme como tal objeto hasta mi desgaste, haciéndome sonreír y obligándome a no llorar cuando sólo lloraba en las noches, y sonreía con ansias de matar. Todo un monstruo el que creaste, conseguiste el odio que tanto anhelabas y cosechaste, pequeño que te odia a ti y a los tres.

Entonces quedé solo, ¿dónde estoy? ¿Qué hago? ¿Qué debo sentir? Rechazado, ilusionado, golpeado, más de cien días repitiendo la misma historia, menudo asco, nadie sabía lo que sentía en realidad, nadie debería saberlo nunca. Da igual de cualquier forma, mi mente queda en la nada tarde o temprano, quedo en calma, no hay nada qué pensar, nada qué sentir; sé que la calma de mi locura me abriga, la soledad me besa en las noches para dormirme tranquilo.

¿Para qué odiar? Ya no quiero estar tras una oscuridad que no es ni sombra, ni tras una ilusión que nunca llegué a aceptar, mucho menos a un golpe que cicatricé yo mismo. No perdono a nadie, no siento que deba perdonar, perdón, quiero decir que me perdono a mí por odiarme tras tanto odiar. Adiós mamá, adiós padre, papá, y tú otro esposo de mi madre, que os vaya bien si quieren, que se os rompan los huevos por tanto amor que me arrebataron en su pútrida historia. Adiós para siempre odio banal, al menos no soy, ni seré nunca como esos seres cualquiera, no me tengo por qué odiar.

Marca del odio, odio en mi espalda. Reflejado en mí todo el rencor; no veo la imagen de mi padre, nunca es merecedor de una imagen en mis recuerdos. Tú odio mío, odio por un pasado afectado, tú eres mi imagen más futura, sos yo consumido en odio adulto. Espalda con espalda, hasta que ya no más, hasta que me despido de ti. Adiós.



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1 comentario:

Anónimo dijo...

Me sigue encantando como escribes,es algo que poco ha cambiado...Pero lo dicho me debes un autografo -^^-