lunes, 22 de julio de 2013

Abrir los ojos y verte.



Acostarme en el lugar más cómodo para cerrar mis ojos sólo un minuto, donde pienso lanzarme a las aguas más profundas, adentrarme al bosque más oscuro, y caminar por las tierras más heladas de todo el mundo. Yo, podría ser sólo otra alma que busca algo que no sabe ni que es, yo, podría ser simplemente un dibujo pintado en el cielo con un pincel que no tiene firmeza. Yo, puedo ser todo lo que me plazca con sólo cerrar mis ojos.


Siento como el aire frío hace que mi aliento se congele, podría caer desmayado, o derretir el hielo y ahogarme en el mar que alguna vez fue. Podría conectarme a otro mundo, o ser el mundo que alguna vez se perdió entre el tacto de algo.

Alguien podría venir por mí, alguien podría escuchar mis palabras y pensar que estoy loco. Podría abrazarme en la locura, podría besarme entre cada palabra, podría verme y pensar que soy extraño, o incluso podría extrañamente dejarme estar a su lado, vivir.

El sueño dejaría de ser un sueño, y mi imaginación se volvería más real. Entonces, entonces yo me lanzaría al mar a tomar de su mano, salir y respirar. Ir al bosque más oscuro, sólo para encontrar la rosa más hermosa, darme cuenta que ella es esa rosa, que eso todo. Iría al lugar más gélido, y sólo encontraría su tibio calor, iría a cualquier parte, pero eternamente al abrir los ojos estaría ahí, viéndome; ahí, acariciando mi cabello. Ahí, conmigo sonriendo.

El lugar más cómodo, ya sea su pecho o sus piernas, las caricias más suaves, de sus manos, mejilla o cabello, la sonrisa que me hace feliz, y todo yendo en un recuerdo, gira siendo todo extraño, gira sin parar algo que es nuevo y antiguo, ve y sonríe, sin fin alguno, más que todo una nueva vida, una vida eterna.

Una vida eterna sonriendo a tu lado, cerrando y abriendo los ojos. Siendo tuyo, estando a tu lado, viviendo contigo, siendo feliz. Feliz, junto a ti. Mi Sinaí.


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