martes, 21 de octubre de 2014

No.19



¿Qué es lo que me hace abrir estas páginas en una tarde? Puede ser el pensamiento que tengo sobre ti, el deseo que siento por besarte, por verte, por hacerte sonreír. Puede ser la propia emoción que me causa desde hace mucho ya el escribirte, o quizá la propia felicidad que causa en mí el saber que me lees tan apasionadamente. Conocernos, amarnos, enamorarnos, todo se volvió una historia sin fin, un significado de miles de cosas y a su vez de una sola que con el sólo mencionar la palabra; rosa, diecinueve, pizza, suerte, es más que suficiente para pensar en el otro y ser más felices.

Me pregunto cuántas veces no habré hablado ya de nosotros, en cada pequeña cosa; “Mi Sinaí y yo”, “Ella y yo”, “Sinaí, mi novia” haciendo que cada frase que suelto por menos tiempo que tenga sea a fin de cuentas algo lleno de grandes significados. Y es que no puedo hablar ya sin mencionarte a cada tanto, o más allá, sin dejar de sonreír cada que digo “Mi novia”, amo con locura que tengas ese título, amo haber tomado de ti hace ya más de un año.

¿Y sabes? Me ha encantado todo desde un inicio, me ha encantado ver cómo cambias a mi lado, como cambio a tu lado y no dejamos de ser los mismos, cómo a pesar de todo seguiré siendo tu crío y tú mi pequeña pero con más sabiduría. Me ha encantado poder tomar de tu mano, pasar horas, días, meses y años pensando en las cosas que me dijiste antes y saber que aún te gustan, quedarme con esa intriga y descubrir todo nuevo. Sí, he amado poder compartir contigo cosas que jamás nadie habría compartido a mi lado, amo ser el causante de que quieras compartir el todo conmigo, amo poder tomarnos fotos cada tanto no sólo para presumir que tengo una novia ossom, sino más bien porque me gusta que seas tú la que salga en esas fotos tan importantes para ambos.

Tantas noches en las que nos hemos dormido juntos, tantas cosas que nos hemos dicho, susurrado, contado, tantas risas, enfados, diferencias e igualdades, tanto de todo que nos hace más nosotros, más nuestros. No puedo negar el hecho de que sí, te amo más con cada día que pasa, que sí, no desearía otra vida, que sí, todo lo que hemos visto, todo lo que hemos vivido desde que nos conocemos ha sido y será eternamente el inicio de esa historia tan importante. Y amo ello.



Llegarme a enamorar de tanto tuyo, ¿quién lo diría? El sólo hecho de verte comer es suficiente para hacerme sonreír, verte desde el lugar de pedidos de comida, notar como caminas hacia mí. He amado ver las reacciones que provocas en mí, esos tics, esa manera en que logras que salga a por ti corriendo una vez te veo. ¿Cómo no amar tanto? Si eres tan hermosa en todo, incluso al recoger tu cabello, al vestir esas prendas tan hermosas, al tomarte una o varias fotos para mí, y lo mucho que llegas a sorprenderme de la nada. Creas en mí más que el simple hecho de un “me gusta”, creas en mí esa razón por la cual todos los días pueda sonreír felizmente, pensar en ti, tener recuerdos maravilloso, sueños contigo llenos de aventuras que os pueda contar, y mejor aún que pueda vivir junto a ti.

Hay veces en las que me pregunto quién aprende de quién, quizá ambos de ambos mismos, tanto ha tomado un significado por ti, tanto ha sido diferente mientras estoy a tu lado. Siempre había pensado que os podría enseñar de todo un poco y haceros más feliz, y sinceramente, has sido tú quien ha hecho lo mismo conmigo. Me has cuidado tanto, me has reprochado, ayudado, aconsejado. ¿Cómo es posible que me ames tanto como para todo ello? Y que seas tan tú igual, cómo amo que seas tú.

Señorita, le amo ya desde hace mucho, cada vez más. No sólo me hace feliz, no sólo me enseña cosas, sino también le da un sentido a todo, miles de sentidos llenos de ese sentir que tanto amo sea a su lado. Señorita, cómo amaré ir de su mano todos los días, cómo amo que nuestra vida sea tan ossom, pero más que todo, cómo amo poder escuchar de ti cada día ese “Te amo” y que nunca deje de ser cierto. Feliz año y nueve meses de novios. Te amo, mi Sinaí.


martes, 19 de agosto de 2014

Un año y siete meses.



 -Para mi señorita. Sólo para ella, mi Sinaí-

Verte, sentirte, amarte. Todo se ha vuelto parte de mi vida, de mi día a día a tu lado, cada decisión que tan feliz os hace, cada deseo que se vuelve una realidad más, cada parte de todo, de todo lo que nos hace ser tú y yo, siempre tú y yo.

Te relataré hoy, mañana, eternamente lo que es amarte, lo que es enamorarme de ti, lo que siento al sentirte, te lo diré todo, no sólo a escritos y palabras, ni a cantos y reacciones. Dejaré que me leas con cada acción, con cada respirar, cada que mi mano tiemble ante tu piel, cada que mi piel bese a la tuya y yo me pierda siendo tuyo.

sábado, 9 de agosto de 2014

Nunca más.



-Nunca más-

Jamás creería volver a escribir sobre ti, jamás soñaría con verte de nuevo a mi lado, y nunca pensé capaz de dejarte.

Cada palabra que te decía era lo que más me llenaba de vida, y cada noche dejaba de ser solitaria con tu presencia; más ahora no estás, no. Tú te fuiste junto con todo lo que alguna vez viví, tú eras parte de mí y con un solo chasquear de dedos no volví a verte. Mi culpa me puede corromper, puede que ya no sea el de antes, no dejo de cuestionarme si sigo siendo el de antes, si una sola palabra mía podrá llegarte y decirte lo tanto que lo siento.

lunes, 22 de julio de 2013

Abrir los ojos y verte.



Acostarme en el lugar más cómodo para cerrar mis ojos sólo un minuto, donde pienso lanzarme a las aguas más profundas, adentrarme al bosque más oscuro, y caminar por las tierras más heladas de todo el mundo. Yo, podría ser sólo otra alma que busca algo que no sabe ni que es, yo, podría ser simplemente un dibujo pintado en el cielo con un pincel que no tiene firmeza. Yo, puedo ser todo lo que me plazca con sólo cerrar mis ojos.

jueves, 30 de mayo de 2013

Sonrisa cálida



-Sonrisa cálida-

Me quedé perplejo, atónito por lo hermosa que estaba. Acerqué mis manos a las suyas, les tomé y no pude evitar el atraerle a mí. Decirle al oído que sí, estaba realmente hermosa, que su aroma era cautivante para mí. No podía dejar de verle, de sonreír conforme los minutos pasaban, detallar cada parte de su vestido, sentirlo junto con su piel mientras me abrazaba. 

Mis labios se acercaban a los suyos lentamente, y ella, algo sonrojada, veía a un lado mientras intentaba ocultar su sonrisa, una sonrisa que hice más grande una vez apoyé mi frente contra la suya, y le dije, que quería verle, y amar más el cómo sonríe a mi lado. Qué tierna dama, que dulce sensación esta, que hermosa sonrisa la que cargaba. Y yo era culpable, culpable de ello, y de despeinarle mientras deslizaba mis dedos por su cabello, mientras besaba su mejilla suavemente, y nos quedábamos muy abrazados. Ella, siempre tan hermosa incluso aunque juegue con su cabello.

sábado, 9 de febrero de 2013

Cayendo una orquídea, naciendo otra más.



Cayendo una orquídea, naciendo otra más.

Quedaste en llamas mi árbol de orquídeas, quedaste siendo sólo cenizas luego de tanta lucha, tras miles de golpes y cortes, caídas que evitaste y miles de inundaciones que se volvieron las lágrimas que no tenías. Tus hojas, tus amigos y cada flor se volvió marchito, todo el suelo quedó en negro, perdió su color en un abrir y cerrar de ojos, quizá con el pasar del tiempo.

¿Habrán sido tus raíces las responsables? Posiblemente se tragaron la tierra y toda su vida, quizá tus extrañas espinas se clavaron en quienes intentaban tocarte. No deberías de tener espinas, pero se formaron por el miedo a que se te acercasen. Ahora cada espina está caída, cada rama muerta, podrida, y no hay quien quiera ni verte.

martes, 5 de febrero de 2013

Mírame, y deja que así te diga algo.



Mírame, y deja que así te diga algo.

Sentí cómo tus brazos tomaban de mí, cómo estos rodeaban mi cuello mientras más nos acercábamos, mientras te daba un roce de nariz provocando en nosotros una estúpida sonrisa.

Ese día, amé desde el que me llegases de sorpresa hasta el gritar que eras mi novia, cada paso que damos tomados del brazo, cada segundo que pasamos muy juntos tomados de la mano, inclusive el equivocarme al darte de comer, que rieses y me dijeses que me estaba equivocando. El tomar de la misma bebida, el ver lo mismo que tú. Cómo amé el estar a tu lado, y cada minuto que pasamos riendo, sonriendo y jugando.