Mírame, y deja que así te
diga algo.
Sentí cómo tus
brazos tomaban de mí, cómo estos rodeaban mi cuello mientras más nos
acercábamos, mientras te daba un roce de nariz provocando en nosotros una
estúpida sonrisa.
Ese día, amé
desde el que me llegases de sorpresa hasta el gritar que eras mi novia, cada paso
que damos tomados del brazo, cada segundo que pasamos muy juntos tomados de la
mano, inclusive el equivocarme al darte de comer, que rieses y me dijeses que
me estaba equivocando. El tomar de la misma bebida, el ver lo mismo que tú.
Cómo amé el estar a tu lado, y cada minuto que pasamos riendo, sonriendo y
jugando.
¿Notabas mi mano temblar? Claro que la notabas e impedías que temblase más de lo fuerte que le tomabas, me gusta que tomes de mi mano, entrelazar nuestros dedos, acercarme a ti y besarte con cuidado, besar tu mejilla, tu cuello, incluso tu propia orejita haciéndote sonrojar, logrando que me llamases tonto, y sí, soy tu tonto, y feliz por ello me siento.
Sentía tu
corazón, claro que le sentía al abrazarte por detrás, al poner mis manos sobre
este. Reclamo y siempre lo reclamaré como mío, tu corazón es mío y de nadie
más, y tu pecho es también mi lugar más cómodo de reposo, que suave se siente
estar en tu pecho, y descansar con cada latir, rápido latir por mi culpa.
Tu cuerpo tan
tibio y tus manos igual, me dabas el calor necesario para no morir del frío, tú
igual me das el calor de mi vida, tú igual eres la culpable de que me sienta tan
cálido al abrazarte, al tenerte tan cerca de mí como nadie más podrá jamás;
tanto así que no querías soltarme, y eso, no me sueltes, nunca me iré pero
igual no me sueltes nunca.
Y ahí, entre todo
ello, entre toda la gente y tantos besos tímidos, entre el abrazarte y no
quererte soltar, el verte y amarte más, el oír tu voz, tu risa y tus palabras y
enamorarme más, frente a ti; acaricié tu nariz con la mía y sonreímos la más
estúpidamente que pudimos, bajé, subiste y nos besamos, un beso que desató a
otros más, un notorio sonrojar, nuestras sonrisas más estúpidas y otro recuerdo
preciado, otro día maravilloso contigo que incluso las ovejas pegatinas han de
recordar.
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