martes, 19 de junio de 2012

Prisión mental. Un tiempo en dónde no existes tú.


Prisión mental. Un tiempo en dónde no existes tú.

Lloro en una cama vacía paralitica muerta mientras veo una película de niñez ingenua. Me gusta sentir correr las lágrimas por mis mejillas, arrancar las sábanas con mis gritos de dolor; no sabes cuánto me encanta, tanto así que me retuerzo en agonía. ¿Y dónde estás? Ahora ya no estás conmigo, seguramente estás mal, seguramente me buscas y no me encuentras, es mi culpa el alejarme, mi culpa el no llamarte aunque me sienta solo. Corro y grito, espero a que me oigas para que corras a por mí, pero no hay nada, nada más que recuerdos y escenas; tú y ese maldito revolcándose en otra cama, uniendo labios y manos desesperadamente.

No hay nada, imaginación mía, pensamientos torturantes como los de siempre; necesito una pastilla antes de que regrese la cólera de mi locura, antes de que la cordura de mi corazón explote rompiéndome las venas, rompiendo todo tacto con la realidad que tenga. ¿Pero y si ya está? Tal vez no existo más en el mundo de los humanos, me separé de todo y caí al suelo inconsciente, es un sueño, una pesadilla; escucho los gemidos de esa chica y siento ganas de vomitar, de ser yo causante de sus gemidos, rabia y angustia. ¡Estúpido sentimiento! Maldita confianza que me cegó de la verdad, rabia desquiciada que no me hace pensar con claridad.