lunes, 15 de agosto de 2011

Inexistente realidad. Mirada entre simple caminantes en la calle de lluvia.

Yacía bajo una lluvia cálida, sintiendo como las dulces gotas se volvían vapor en el aire, mientras mi enemigo Sol me miraba tras una abertura del cielo. Simplemente a mí, me sentía halagado, sin ninguna palabra que devolverle a tan elegante pero irritante caballero. Me observaba con aprecio, aunque quizá me equivoque; su mirada podría ser de lástima. Jamás le vi directamente, es algo que no va conmigo, más allí intenté hacer visible su oscuro rostro sonriente, mientras notaba como caía de nuevo en un trivial de preguntas que se formulaban en mi mente.

Me encontraba allí intentando hacer algo imposible, caía prisionero de mis pensamientos, patético, pero a la vez normalmente hermoso. Solo recuerdos vagaban en aquel entonces, de cuando a solo minutos vi la hermosa figura que en antaño tiempo había desaparecido. Una ilusión quizá, o podría ser parte de mi locura agradable. Ver esa sonrisa oculta, los ojos vacíos y la mirada penetrante, la cabellera color marrón claro, escuchar esa voz tan dulce. No podía ser más que un simple sueño.

Fatal destino, nuevamente juegas conmigo, solo capto tu atención al estar tranquilo, torturas, quebrantas, corrompes mi naturaleza poco notable. No me esforzaré para pelear contra ti, mucho menos dejaré que me ganes tan fácilmente, contradicciones de mi mente, basta de tanto hablar. Ya dentro de ese juego de perder o ganar, una sola imagen tuya se atraviesa, por qué debía ser así, una táctica para que mi cordura se desplomase en el suelo, es una pena que no exista más cordura en mí.

Te vuelves material, dejo así parte de la realidad y hablo contigo, te extraño, es lo único que se me ocurre decir, tu expresión es de confusión. Como siempre, parece que me equivoqué de persona. Hablas conmigo, susurras cosas a mi oído, tu frágil cuerpo se encuentra empapado, cubriéndome de las lágrimas del cielo que estaban presentes en aquel momento. Logré regresar a la realidad llena de mentiras, encontrándote una vez más. Más no sé quién eres, ya que mi error fue obvio al asociarte con alguien que ya no existe. Levantarme, alejarme silenciosamente fue lo único que se me ocurrió en ese momento, más no sé si fue lo correcto.

Un encuentro casual, te vi de una forma que ni tan solo yo conocía, imaginarte como alguien quién yo mismo inventé era imposible, más eso fue lo que hice. Podría ser que añoro algo, simplemente intento crear cosas que me hagan sentir mejor. No lo sé, no me interesa. Más no confundas no es que no desee encontrarme contigo de nuevo, simplemente siento extraño tan dichoso sentimiento, dónde tu mirada y la mía se cruzaron bajo esa tormenta de lamento.


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