¿Qué es lo que me hace abrir estas páginas en una
tarde? Puede ser el pensamiento que tengo sobre ti, el deseo que siento por
besarte, por verte, por hacerte sonreír. Puede ser la propia emoción que me
causa desde hace mucho ya el escribirte, o quizá la propia felicidad que causa
en mí el saber que me lees tan apasionadamente. Conocernos, amarnos,
enamorarnos, todo se volvió una historia sin fin, un significado de miles de
cosas y a su vez de una sola que con el sólo mencionar la palabra; rosa,
diecinueve, pizza, suerte, es más que suficiente para pensar en el otro y ser
más felices.
Me pregunto cuántas veces no habré hablado ya de
nosotros, en cada pequeña cosa; “Mi Sinaí y yo”, “Ella y yo”, “Sinaí, mi novia”
haciendo que cada frase que suelto por menos tiempo que tenga sea a fin de
cuentas algo lleno de grandes significados. Y es que no puedo hablar ya sin
mencionarte a cada tanto, o más allá, sin dejar de sonreír cada que digo “Mi
novia”, amo con locura que tengas ese título, amo haber tomado de ti hace ya
más de un año.
¿Y sabes? Me ha encantado todo desde un inicio, me
ha encantado ver cómo cambias a mi lado, como cambio a tu lado y no dejamos de
ser los mismos, cómo a pesar de todo seguiré siendo tu crío y tú mi pequeña
pero con más sabiduría. Me ha encantado poder tomar de tu mano, pasar horas,
días, meses y años pensando en las cosas que me dijiste antes y saber que aún
te gustan, quedarme con esa intriga y descubrir todo nuevo. Sí, he amado poder
compartir contigo cosas que jamás nadie habría compartido a mi lado, amo ser el
causante de que quieras compartir el todo conmigo, amo poder tomarnos fotos
cada tanto no sólo para presumir que tengo una novia ossom, sino más bien
porque me gusta que seas tú la que salga en esas fotos tan importantes para
ambos.
Tantas noches en las que nos hemos dormido juntos,
tantas cosas que nos hemos dicho, susurrado, contado, tantas risas, enfados,
diferencias e igualdades, tanto de todo que nos hace más nosotros, más
nuestros. No puedo negar el hecho de que sí, te amo más con cada día que pasa,
que sí, no desearía otra vida, que sí, todo lo que hemos visto, todo lo que
hemos vivido desde que nos conocemos ha sido y será eternamente el inicio de
esa historia tan importante. Y amo ello.
Llegarme a enamorar de tanto tuyo, ¿quién lo diría?
El sólo hecho de verte comer es suficiente para hacerme sonreír, verte desde el
lugar de pedidos de comida, notar como caminas hacia mí. He amado ver las
reacciones que provocas en mí, esos tics, esa manera en que logras que salga a
por ti corriendo una vez te veo. ¿Cómo no amar tanto? Si eres tan hermosa en todo,
incluso al recoger tu cabello, al vestir esas prendas tan hermosas, al tomarte
una o varias fotos para mí, y lo mucho que llegas a sorprenderme de la nada.
Creas en mí más que el simple hecho de un “me gusta”, creas en mí esa razón por
la cual todos los días pueda sonreír felizmente, pensar en ti, tener recuerdos
maravilloso, sueños contigo llenos de aventuras que os pueda contar, y mejor
aún que pueda vivir junto a ti.
Hay veces en las que me pregunto quién aprende de
quién, quizá ambos de ambos mismos, tanto ha tomado un significado por ti,
tanto ha sido diferente mientras estoy a tu lado. Siempre había pensado que os
podría enseñar de todo un poco y haceros más feliz, y sinceramente, has sido tú
quien ha hecho lo mismo conmigo. Me has cuidado tanto, me has reprochado,
ayudado, aconsejado. ¿Cómo es posible que me ames tanto como para todo ello? Y
que seas tan tú igual, cómo amo que seas tú.
Señorita, le amo ya desde hace mucho, cada vez más.
No sólo me hace feliz, no sólo me enseña cosas, sino también le da un sentido a
todo, miles de sentidos llenos de ese sentir que tanto amo sea a su lado.
Señorita, cómo amaré ir de su mano todos los días, cómo amo que nuestra vida
sea tan ossom, pero más que todo, cómo amo poder escuchar de ti cada día ese “Te
amo” y que nunca deje de ser cierto. Feliz año y nueve meses de novios. Te amo,
mi Sinaí.
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